"Errabunda Mente"

2011/05/05

El tiempo y el ajedrez


La opinión del Dr. Erik Avilés

En la Asociación de Clubes de Ajedrez de Michoacán reconocemos la labor que realizan los padres de familia apoyando a sus hijos para que desarrollen sus capacidades en un deporte que cuenta con poco apoyo institucional.  Quien asume el compromiso tiene derecho a opinar. A nivel nacional celebramos los esfuerzos de contraloría social que ha realizado la Asociación Nacional de Padres de Ajedrecistas, A.C., que ha  contribuido al desarrollo de los eventos. Por tales razones, en Michoacán consideramos valioso tenerlos dentro de la asociación y les hemos abierto oficialmente espacio, para que  tengan voz y voto.

Una de las quejas más recurrentes es la falta de recursos, ya que cuando solicitan apoyo para los medallistas de Olimpiada, no se brinda en suficiencia debido a que son medallistas de “ajedrez rápido”. Es decir, hay diferencia en apoyo respecto a otros deportes, pero no la hay al socializar gubernamentalmente los resultados. Si no son medallas, ¿qué se requiere para obtener apoyo?

Respecto al apoyo, ya hubo consenso: se requiere un entrenador de alto rendimiento en Michoacán, dedicado exclusivamente a formar a los talentos.

Ante ello, un error  es  escindir el ajedrez rápido del de ritmo lento.  No son disciplinas separadas,  ya que hacen falta  competencias de varios días que permitan que los jugadores reflexionen largamente, aprendiendo a analizar durante largos periodos de tiempo y a forzar su capacidad ajedrecística durante horas. 

Sin embargo, en círculos ejecutivos, la imagen de dos venerables ancianos meditando frente a un tablero de ajedrez es emblemática de la frase “parálisis por análisis” que se utiliza en ambientes de negocios y que en cierta medida aleja a muchas personas del deporte-ciencia, por considerarse oneroso en tiempo.

En cambio, los torneos en la plaza o en el portal no pueden durar demasiado tiempo, pero sirven para socializar nuestro deporte y aportan el que los participantes sean capaces de reproducir rápidamente posiciones creativas, llenas de ataque y empuje combinatorio en partidas de a lo sumo, una hora de duración por jugador. El ajedrez rápido es didáctico en la medida en la que logra fijar conocimientos y  despierta la velocidad de reacción.

La partida de nuestra vida se juega en el devenir cotidiano y en el plan de vida que hemos sido capaces de construir  y en ella es tan virtuoso quien reflexiona largamente como quien decide rápido. La práctica sistemática del ajedrez desarrolla ambas cualidades, sin olvidar que su verdadero valor radica en saber en qué momento discernir con calma y en cuál instante debe tomarse una decisión rápida. Logrando socializar la importancia de la relación entre el tiempo  y el ajedrez, su momento en Michoacán habrá llegado.

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